Ausencias

Tumbado en la cama, de lado, se quedó mirando en la penumbra a la mesita de noche, a su superficie vacía. Esa misma tarde había quitado por fin tu foto de allí. Porque, por alguna razón, hoy se percató de que allí seguía después de todo este tiempo, y le dio rabia. Así que la cogió, casi sin mirarla, y la guardó en un cajón boca abajo.

Había pasado un millón de noches tumbado en esa misma postura, con la foto delante, sin verla. Ahora que no estaba, no podía ver otra cosa.

Se puso triste, y esa noche apenas pudo dormir. No sabría decirte si fue porque le sigues importando o porque ya no le importas en absoluto. Creo que él tampoco sabría decírtelo.

+